Papelera

Hay heridas que no duelen por fuera, sino en ese rincón donde guardé el cariño que creí muerto y que tú, sin merecerlo, despertaste. Me dormí triste porque recordé aquella llamada donde me decías en lista las cosas que te gustaban de mí, y en ella estaban mis labios y mi arco de cupido… y ahora odio que mintieras tan bien, porque ahora dudo cada que alguien me dice que ama algo tan detallado de mí. Qué ironía: lo que un día me hizo sentir especial, hoy sólo me recuerda que no todos los gestos nacen de la verdad.

El eco de un latido en mis manos

Dicen que el amor es humano, pero yo aprendí a amar en el silencio de cuatro patas. Desde que tengo memoria, mi mundo ha estado poblado de h...